viernes, 19 de noviembre de 2010

ojos

ojos de Cualquiera  por tomasuncafe...14/11/09


es un color un brillo, inalterable,
los tiempos te llevan para traer nuevas imágenes,
menos criticas mas imprecisas,
como en la arena las huellas y la lluvia,
la marea sube trae aromas siempre semejantes por que no distintos,
las algas crecen lanceoladas, negras, tristes,
un cadáver de pez, una nostalgia,
aunque la playa siempre es la misma vista,
dorada o blanca a veces algo sucia otras volada,
los muertos,
los queridos ,
olvidados,
todos buscan su presente en la mirada,
ni cuan larga fue su morada,
sin el odio del encono,
desdibujan sus sonrisas,
eterna facies de barro,
desmoronándose de otoños,
el ocaso de los corazones,
ya nada es vil,
ya nada es luz,
solo penumbra mas distantes,
como la arena de los demás su color es ese,
ultimo resguardo previo a mi muerte,
estigma dichos de los vivos,
jamás dejamos en el camino,
lo mas preciado de haber vivido,
y bordadas en el alma están incólumes,
un sinnúmero de miradas,
ya sin celo ni recelo,
me observan desde dentro,
su color y su brillo inalterables.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El otro

El otro de Cualquiera  por


se apaga la luz del Domingo,
otro,
otro encuentro sin la fe,
ambiente de fútbol y soledades,
desguazan en temporal las emociones,
delicada necesidad de equilibrio,
templado atardecer,
de un hoy que es un eco,
templado el temperamento,
sin perder un camino de corduras,
templado el sino,
otro,
otro destino impreso con señal,
una seña que me rodea,
me muerde la espalda,
me alcanza,
me alejo,
regulamos distancias,
remolino del otro en el que no me reconozco el Lunes,
somos mil caras,
ánimos del día,
de un día,
otro,
inquieto no salgo de mi inmovilidad cotidiana.

viernes, 5 de noviembre de 2010

ese día


No soportaba el día determinado de su muerte,
fue así que odiaba los convencionalismos,
detestaba los estigmas mensuales de su naturaleza,
roja de odio su regularidad fracasaba en su construcción,
se comía los codos de su niña que siempre rondaba en sus decisiones,
sus viejos resquemores y luchas nunca olvidados saltaban con ella la cuerda,
volvían a su cama cada mañana,
dejándola extenuada y niña, tanta rayuela era una mala pasada,
del destino sin piedad comía cada oferta a dentelladas,
se bebía a tragos y atropellos la muerte anunciada del cotidiano,
quedo efímera sin piedad a sí misma, repartir desdichas,
recuperar rápidamente el sentido sin sentido de siempre empezar,
sin principio sin final,
cada sueño, cada vida, cada piel,
una y mil veces odiadas, deseadas,
una frustración de seguridad absoluta de mañanas tibias y llantos,
perder el protagonismo en el pasado,
recuperarlo en cada instante sin dejar la realidad,
la realidad de haber sentido la derrota,
la critica que lastima,
y no crecer lo suficiente para que solo sea un mal recuerdo.